En resumen
Los alineadores se usan entre 20 y 22 horas por día y se sacan siempre para comer y beber cualquier cosa que no sea agua. Antes de volver a ponerlos, cepillate los dientes y enjuagá las placas con agua fría. Bien cuidadas, se mantienen transparentes y cómodas durante todo el tratamiento.
Uso diario: los básicos que hacen la diferencia
- Usalos 20 a 22 horas por día. Solo se sacan para comer, beber algo que no sea agua y para higienizarte. Cuanto más constante seas, más previsible suele ser el avance.
- Sacalos siempre para comer. Masticar con las placas puestas puede fisurarlas o deformarlas, además de manchar la comida contra el plástico.
- Ponételos y sacátelos con calma, empujando de forma pareja de ambos lados. Evitá tirar desde un solo punto para no forzar el material.
- Respetá el cambio de juego que te indique tu ortodontóloga en cada control. No adelantes etapas por tu cuenta.
- Guardalos siempre en su estuche cuando no los tenés puestos. Envueltos en una servilleta terminan casi siempre en la basura.
- Llevá el estuche encima. Si comés fuera de casa, tener dónde apoyarlos evita el clásico alineador perdido o pisado.
Higiene de las placas y de tus dientes
La higiene es la parte que más define cómo se ven y se sienten tus placas a lo largo de las semanas. La lógica es simple: los alineadores están en contacto directo con tus dientes muchas horas, así que todo lo que quede entre medio (restos de comida, placa bacteriana, azúcar de una bebida) queda atrapado ahí. Por eso el cuidado de la boca y el de las placas van juntos.
Cada vez que comés, antes de volver a ponerte las placas, cepillate los dientes. Si estás fuera de casa y no podés, al menos enjuagate bien la boca con agua. Poner los alineadores sobre dientes con restos de comida es una de las causas más comunes de mal aliento y de manchas dentro de la placa.
Limpiá las placas al menos una o dos veces por día. Enjuagalas con agua fría y cepillalas con suavidad usando un cepillo blando. Podés usar un poco de jabón neutro. Evitá la pasta dental común: muchas son abrasivas y con el tiempo rayan el plástico, que es justo donde después se acumula la opacidad.
Usá siempre agua fría o tibia, nunca caliente. El agua muy caliente puede deformar el material y arruinar el calce, que es lo que hace que el alineador trabaje bien.
Si notás una grieta, una fisura o que una placa dejó de calzar como antes, no la fuerces: revisá qué hacer en qué hacer si se rompe o perdés un alineador y avisá en tu próximo control. Todo esto es parte del ritmo normal del tratamiento; si querés ver cómo se encadenan las etapas, lo contamos en cómo funciona el tratamiento con alineadores.
Qué sí y qué no al comer y beber
- Sí: tomá agua con las placas puestas cuando quieras. Es lo único que podés beber sin sacártelas.
- No: comer nada con los alineadores puestos. Cualquier comida, incluso blanda, va sin placas.
- No: tomar café, té, mate, gaseosas, jugos o vino con las placas puestas. Las bebidas con color pueden teñir el plástico y las azucaradas dejan azúcar en contacto con tus dientes durante horas.
- No: bebidas muy calientes con las placas puestas, aunque sean transparentes. El calor puede deformarlas.
- Cuidado con los pigmentos fuertes incluso al comer sin placas: remolacha, salsas oscuras o cúrcuma pueden manchar los dientes, y eso después se nota a través del alineador.
- Antes de volver a ponerlas, cepillate o al menos enjuagate. Es el hábito que más ayuda a mantenerlas transparentes.
Dos hábitos que suman más de lo que parece
Rutina de guardado
Tené un lugar fijo para el estuche: la cartera, el bolso del gym, la mesita de luz. Cuando las placas siempre vuelven al mismo sitio, es mucho más difícil perderlas. Si hacés actividad física, mirá qué conviene en alineadores invisibles y deporte.
Higiene en dos tiempos
Separá la higiene de tu boca de la de las placas: primero cepillás tus dientes, después enjuagás y cepillás suavemente los alineadores. Son dos gestos cortos que, sostenidos, marcan la diferencia entre placas que se ven bien todo el tratamiento y placas opacas a las pocas semanas.
Los tres errores más comunes (y cómo evitarlos)
Usarlos menos horas de las indicadas. Es el error que más impacta. Los alineadores trabajan por acumulación de horas: si los sacás demasiado tiempo, el diente puede no llegar a la posición prevista para esa etapa y suele descoordinarse el resto del plan. Ponételos apenas terminás de comer y cepillarte.
Comer o tomar bebidas con color con las placas puestas. Además de manchar el plástico, es la vía más rápida a caries y sensibilidad, porque dejás azúcar y ácido pegados al diente durante horas.
Descuidar la limpieza. Placas sucias se ven opacas, pueden generar mal aliento y dejan de ser discretas. Cinco minutos por día de higiene mantienen todo prolijo. Ante cualquier duda sobre tu caso puntual, tu ortodontóloga es siempre la referencia: Muna trabaja con el mismo equipo de Zuro Dental, en Recoleta.
Preguntas frecuentes
Dudas comunes antes de decidir
¿Cuántas horas por día tengo que usarlos?
¿Puedo fumar con los alineadores puestos?
¿Y puedo tomar alcohol con las placas puestas?
¿Los alineadores se manchan o amarillan?
¿Se puede hablar normal con los alineadores?
¿Con qué limpio las placas?
¿Qué hago si me olvido de ponérmelos varias horas?
¿Estás pensando en empezar con alineadores?
Si tenés dudas sobre cómo sería tu tratamiento y qué cuidados implica en tu día a día, escribinos y coordinamos una consulta con el equipo de Muna.
Aviso. El contenido de este blog es informativo y de divulgación general. No constituye una indicación, diagnóstico ni tratamiento clínico, ni reemplaza la consulta con un profesional. Cada caso es distinto: ante cualquier síntoma, duda o decisión sobre tu salud bucal, consultá siempre a un profesional matriculado. Revisado por el Dr. Orlando Zurita (Mat. 40848), bajo la dirección clínica de Zuro Dental.